Antonio Pérez. ver y mirar: una reflexión necesaria para la arquitectura

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Cuenca, 27 de diciembre de 2024.- En arquitectura, como en la vida, la diferencia entre “ver” y “mirar” define nuestra capacidad de comprender el mundo que nos rodea. Ver es un acto mecánico, inmediato; mirar, en cambio, es un proceso consciente que exige tiempo, atención y sensibilidad. La arquitectura, como disciplina profundamente vinculada a lo humano, no puede limitarse a lo visible. Debe mirar más allá: captar las emociones, las historias y las posibilidades ocultas en cada espacio.

Antonio Pérez entendió esta diferencia como pocos. A lo largo de su vida, cultivó la mirada artística como herramienta para enriquecer la arquitectura y el pensamiento crítico. Desde su labor como coleccionista, creador y promotor cultural, nos enseñó que el contacto con el arte no es un lujo, sino una necesidad para los arquitectos. El arte, en sus múltiples expresiones, nos ayuda a desentrañar lo invisible, a conectar con lo esencial y a encontrar en lo cotidiano la chispa que transforma.

Para Antonio, la arquitectura no podía desligarse del arte. Era consciente de que un arquitecto que no se nutre de otras disciplinas, que no mira con sensibilidad el trabajo de pintores, escultores o escritores, pierde parte de su capacidad de proyectar espacios vivos, significativos. En su Fundación, su vida y su legado, hay un mensaje claro: la arquitectura debe trascender lo funcional y técnico para dialogar con el arte y la cultura.

El poso que Antonio Pérez deja entre los arquitectos va más allá de su innegable contribución cultural. Nos recuerda que mirar, en lugar de solo ver, es una obligación profesional y humana. Su ejemplo nos insta a recuperar ese vínculo esencial con el arte, a detenernos en los detalles que a menudo pasamos por alto, y a encontrar en ellos la inspiración para proyectar no solo edificios, sino experiencias humanas.

Hoy, en su memoria, renovamos el compromiso de seguir mirando con profundidad, de ser conscientes de que la arquitectura es, en el fondo, un acto artístico.

La obra de Antonio Pérez perdurará no solo en los muros que ayudó a transformar, sino en la sensibilidad que nos legó para seguir mirando más allá de lo visible.

Gracias por todo Antonio Pérez